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martes, 3 de julio de 2018

PASEO NOCTURNO



          
  La pareja avanzaba por el callejón de farolas fundidas. De un rincón surgió "El Rafi", navaja en mano, mirada feroz.
            –¡Vamos, dadme la pasta! –el tono ansioso de su voz, subrayado por un rayo de luna que arranca un brillo amenazante al acero.
            –La pasta –dice Él en un tono que "El Rafi" percibe burlón–. ¡Qué monada!, ¿no te parece, querida?
            –Sí que es mono –dice Ella con un brillo de ansia en la mirada–. Para comérselo...

            A la mañana siguiente la policía encontró, en el callejón, el cuerpo de "El Rafi" desangrado.

sábado, 14 de mayo de 2016

DENTADURA









          Aquella tarde C. sentía un terrible ardor de estómago. Era como si sus jugos gástricos intentaran digerirle desde dentro. Dejó a un lado el bolígrafo rojo con que corregía los exámenes y fue al cuarto de baño a por un antiácido.

            Mientras el comprimido se le deshacía en la boca, notó algo curioso. Al mover la lengua para limpiar los restos del medicamento, no tropezó con ninguna pieza dental. Algo alarmado abrió la boca y empezó a hurgar con el dedo; ahí estaban intactos, sus veinte muelas, sus cuatro caninos y sus ocho incisivos.

            Volvió a la tibieza del salón en aquella tarde de mediados de septiembre, recuperó el taco de exámenes y siguió corrigiendo durante otra hora.

            Empezó a notar un dolor que le recorría las encías. Movió la lengua por toda la cavidad y se alarmó al notar de nuevo que su apéndice no tropezaba con ningún diente. Otra vez probó a abrir la boca y explorar con el dedo índice de su mano derecha. Sólo encontró la suavidad húmeda de las encías desnudas.

            Un sudor frío le recorrió la espalda y empezó a temblar. Aquello era absurdo, se armó de valor, logró ponerse en pie con un gemido y se dirigió al espejo del cuarto de baño, decidido a salir de dudas, sus ojos no le engañarían.

            Al encender la luz observó a un hombre decrépito, con el rostro surcado de arrugas y de un color apergaminado que imitaba las muecas que él hacía ante la superficie azogada con una expresión de asombro y terror.

viernes, 5 de junio de 2015

CCCP




Quiero que vuelva la URSS,

echo de menos la URSS.

Pasear por el gulag junto a ti,

quiero exiliarme en Siberia,

hace tanto calor en Madrid.

Trabajar de doble agente

y matar a cerocerosiete

pasear con mi chica por el gulag

sin problemas para aparcar.

Y ponerle los cuernos

al comité central.

Desayunar vodka y caviar,

sentir el terror rojo,

mearme en la cama

por el miedo nuclear.

Quiero que vuelva la URSS

echo de menos la URSS.






martes, 24 de febrero de 2015

VALS




Besa -si piensas besarme-
donde no me recuerde nadie
Francisco Pino

Cae otro beso con las hojas,
canta un gallo y sé que anunciaba mi muerte.

Hay en tus ojos una despedida sobre la losa donde se pudren mis labios extraviados
que bebieron este vals de cicuta,
mis brazos acabados que abrazan ceniza.

Besa, pues,
si vas a besarme,
donde se pudre este olvido.

martes, 27 de enero de 2015

SOLITARIO



Beso licores extraños,

he probado la absenta

de los condenados,

cansado como el crédito de la tarjeta,

sólo queda un escalofrío

dentro de la maleta.

Mis manos están vacías

como la tumba del vampiro,

huelo a botellas rotas

y en mi oración hay un vacío

que se parece a esa sombra

que me habla en el pasillo.

Bebo la absenta de los condenados,

la sangre de los malditos.

Sólo queda en las paredes humo usado

de mil cigarrillos

que volvieron ceniza los años.

Colgando del techo

hay huellas de canciones

que anularon el tiempo

y todavía puedo ver en el espejo

las canas en la barba,

la suciedad en el pelo,

el cansancio en cada palabra

como el eco de un reflejo,

algo tan inútil como la esperanza.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

NOCHE DE WALPURGIS



Manuscrito original de 2003
Cómo duele en la sombra
desear cuerpos muertos.
Leopoldo María Panero



El ruido de la vena al romperse. El horror en sus ojos -siempre los mismos ojos desorbitados de temblor.
            La náusea de la sangre viva, el vértigo de la muerte, y la sed, siempre la sed torturando mis sentidos cuando brilla la luna.
            El miedo al dios crucificado por cuya sangre rezan en los templos...
Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre...
            A mis pies el cadáver cuyos ojos gritaban de terror hace tan sólo un instante.       
 La erección estéril y un chorro cálido de esperma en el vacío, como si así yo también muriera un poco.
 

jueves, 24 de julio de 2014

PRISIONERO





Cuando te sabes prisionero
cuando la celda encoge
cada día un poco más,
cada hora un poco más.
Cuando no puedes ver los campos
más allá de las rejas
cuando lo único que te es dado ver
es una sucesión de rejas
que se aproximan
cada día un poco más
a cada hora, a cada minuto,
un poco más.
Cuando sabes que no saldrás
nunca del entierro en que te hallas
cuando sabes que ya nunca saldrás
vivo de la cárcel que te has construido
entonces...

miércoles, 18 de junio de 2014

MINICUENTO





Vino el lobo, llamó a la puerta, atildó la voz haciéndose pasar por Mamá, pero yo sabía que era él. Mis hermanos querían abrir la puerta, tuve que matarlos. Yacen en el suelo, pudriéndose lentamente y me miran con una interrogación en los ojos. Ahora el lobo ha conseguido un hacha. Oigo los golpes en la puerta; el acero ha astillado la madera y estoy solo.

viernes, 7 de marzo de 2014

BALADA TRISTE DE POETA (Palabras para un poeta muerto)




No nos engañemos Leopoldo
ambos sabíamos que esto iba a pasar
y, a pesar de ello
en este pasar me quedan tus versos
alucinados
los litros de cocacola
y el poemario de Mondragón
perdido en algún rincón de Nevermore

La radio ha dicho tu muerte
entre intranscendencias
que hacen más doloroso el duelo
verti, seguros para gente despierta
mientras el poeta duerme
para siempre sin sueños ya
voceros de la incultura general que asola España
dicen anécdotas del loco
que jodía programas y tertulias
que llegaba horas antes
para hincharse de cocacolas
quizá para aplacar el fuego que hervía sus sesos

No nos engañemos Leopoldo
ambos sabíamos que la muerte es una amante
fiel que siempre llega a la cita
que siempre otorga su beso
como una especie de premio

La radio ha dado tu muerte entre
el café y una magdalena dura
y se me ha inflamado
esa parte del cerebro que se empeña
en esta labor inútil como los cadáveres
que es escribir y quiero
arrancarte la calavera y besar tu boca descarnada
ya te estarás pudriendo con toda la hermosura de lo inútil
los gusanos se alimentarán de tu carroña
y los pedantes seguirán dedicándote palabras tibias
con sonrisas cínicas hablando de tu locura

No nos engañemos Leopoldo
ambos sabíamos que esto iba a pasar

sábado, 1 de febrero de 2014

MIENTRAS TANTO



             Los carceleros no lloran y golpean las mentes abrumadas de las deudas contraídas por el hambre insaciable.



Mientras tanto, el amor se manifiesta

bajo mantas de sueño

y cuerpos que se escurren en bostezos

a la hora de la siesta.



            El humo de un cigarro arpegia contra la pantalla efervescente antes de asomarse alarmado por las sirenas que destrozan lo negro de la noche.



Mientras tanto, acaríciame de sombra,

ahuyenta con tu beso el miedo,

pulsa las notas de mi piel y asombra

con el orgasmo al mismo cielo.



            Golpean la puerta, llaman, llaman, llaman y las sirenas no callan su azul estroboscópico. Hay dos uniformes en la puerta. ¿Qué haremos con la propaganda? Golpean la puerta, llaman, braman, ladran.



Mientras tanto, un pañuelo amarilleado

por el paso de los inviernos

y olor espeso de papel quemado

como un espejo del infierno.



            Prodiga tus caricias a las pelusas de mi ombligo mientras la lluvia intenta fregar la sangre del asfalto. Prodígame besos de incendio y dejemos que echen la puerta abajo.

jueves, 21 de noviembre de 2013

OFICIO DE DIFUNTOS




Vestido con mi traje de madera
descansaré al final del camino,
tus ojos no me ven, tus lágrimas
no pueden encontrar el rincón donde
se me acabaron las penas.

Hoy estreno  mi mortaja,
los pájaros han callado su canción
y las guitarras que no aprendieron
la música de los muertos,
seguirán calladas por siempre.

Hoy estreno mi mortaja
mientras la vida
sigue saldando futuros imperfectos
de hombres y mujeres que no aprendieron
a respirar el aire en un vuelo,
que no supieron del mar
donde se ahoga el canto difunto de los relojes.

Vestido con mi traje de madera
descansaré cuando se vaya la luz.
Tus ojos no me ven, tus lágrimas,
ya recuerdos de tiempo ajado,
no me encuentran
en porqués no preguntados.

Hoy estreno mi mortaja,
las pinceladas de mis párpados
no pintan ya nada en este hueco.
Y llorarás los besos que dejaré de darte,
las caricias que ya nunca estremecerán
tu piel. El vello de tu pubis no temblará ya más
al tacto de mis dedos fríos.

Hoy estreno mi mortaja,
afilaré mis puñales para defenderme
del frío que no me dejaba respirar.
Lloras mi ausencia con todo tu cuerpo estremecido,
con todas tus lágrimas huyendo desordenadas.
Ya se agotaron los vocablos
que nacieron muertos.

Descanso al final del camino
vestido con mi traje de madera.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

LA CASA DEL SEÑOR ROMÁN



             La casa se la compró el señor Román al padre del farmacéutico; con el dinero pudieron pagarle los estudios.

            Era una casa antigua de labrador que había pertenecido a la familia desde la guerra con los franceses. No crea que no sufrieron al tener que venderla, pero las cosas de la vida; ya el abuelo había perdido muchas tierras con los naipes y, cuando el chico terminó el Bachillerato y les dijo que quería hacer carrera, no les quedó otro remedio que venderla. Era lo único que les quedaba ya por entonces. Se fueron a vivir a en ca’ de unos parientes en la capital que les acogieron con cierto miedo, pues se decía que eran un poco raros. Les gustaban los libros viejos y tenían montones apilados en la biblioteca, hasta el techo. Yo no sé qué clase de libros, pero, según el alcalde de aquellos días, que era hombre leído, había muchos que trataban de magia y cosas así.

            Lo vendieron todo con la casa porque donde los parientes no había sitio, aunque era un piso hermoso, no crea.



            El señor Román, que había sido notario y vivía de unas rentas, les compró la casa. Decía que necesitaba la tranquilidad y el aire limpio del pueblo; ya ve usted también qué capricho, venirse a vivir aquí, que no hay nada, un hombre como él, acostumbrado al jaleo de la ciudad, los teatros, los cafés…

Conque, el señor Román se vino al pueblo para la Virgen de Agosto. Se le veía contento, salía de paseo por la mañana y, por la tarde, bajaba al café a echar la parlada con los paisanos y a recoger paquetes de libros, porque, aunque era hombre muy leído, hablaba con todo el mundo y a todos preguntaba por las leyendas locales y, sobre todo, por los trijones que se contaban sobre la casa que había comprado. Pero, la verdad, sabía más él que todos los del pueblo sobre la historia de aquella casona.



Aquel invierno se le empezó a ver menos por el café. Claro, aquí, cuando viene el hielo no hay quien pare y, en aquellos tiempos, no había calefacción ni nada. Yo me recuerdo que aquí, en este mismo café, cuando era yo chiquito, había una estufa de carbón, que lo traía un hombre de Asturias, y que no calentaba más que a los parroquianos que llegaban a primera hora y se sentaban al lado. Así que nadie vio nada raro en que el señor Román no pareciera por aquí más que para recoger sus paquetes de libros, que le venían de todo el mundo, no crea.

           

Cada jueves, que es cuando llegaba el tren burra con el correo, entraba, preguntaba a Emiliano, el amo de esto por entonces y que también hacía de cartero, si había llegado su paquete y, cuando se lo daba, pagaba el reembolso y salía con el hato pegado al pecho, como si lo quisiera proteger del frío. Los del pueblo al principio no hicieron caso, a lo más, alguno comentaba que había que ver qué raro estaba el señor Román, que ya ni saludaba al entrar.

           

Fue al año siguiente cuando la gente empezó a escamarse por el comportamiento del señor Román. No era una rareza demasiado rara, no sé si me entiende, sólo que, cuando llegó el verano, esperaban que el señor Román recuperase su interés por las cosas del pueblo, pero no pasó. Llegó el buen tiempo y el señor Román seguía su rutina, cada jueves se presentaba en el café, preguntaba por su paquete, pagaba el reembolso y se volvía a la casa.

            Un día de junio, llegó un paquete distinto, tenía forma como de frasco. Emiliano le preguntó qué le habían enviado esta vez. Era primera hora y no había parroquianos aún. El señor Román, con un brillo como de fiebre en los ojos y la frente cubierta de sudor, abrió el paquete. Lo que allí había, decía Emiliano que le dio tal repugnancia que estuvo a punto de darle un manotazo y tirarlo al suelo. Era, efectivamente, un frasco grande, como estos que uso para macerar los aguardientes y, decía Emiliano, que dentro había un líquido como amarillo y en el líquido flotaba un sapo del tamaño de una criatura recién nacida. Tenía los ojos cerrados, Emiliano pensó que era una de esas cosas que los científicos guardan en los museos. Se quedaron los dos mirando aquella cosa durante un buen rato, Emiliano veía la cara del señor Román a través del líquido amarillo, decía que parecía un loco de esos que salen en las películas que traen los feriantes en fiestas.

            Emiliano no podía seguir mirando aquella cosa repugnante. De pronto, mientras pensaba en si el señor Román estaría metido en cosas de brujería, aquello abrió los ojos y a Emiliano le pareció que le sonreía con maldad, como si se estuviera riendo de sus pensamientos.



A partir de ese día, al señor Román no se le volvió a ver por el pueblo… hasta el día que le encontraron ahorcado de la viga de la sala grande, en esa donde usted quiere hacer la escuela. Ya le digo yo que nadie va a querer mandar a sus hijos a esa casa.



El caso es que, cuando avisaron a la autoridad, encontraron muchas cosas raras en la casa. Lo primero el olor; el médico dijo que olía como en la morgue del depósito, donde llevan a los muertos. El señor cura que olía como los santos cuando se abre su tumba y se les encuentra incorruptos, pero con un no sé qué de malvado. El señor juez, que vino de la capital a levantar el cuerpo, que olía como las casas que llevan mucho tiempo cerradas. Yo… bueno, yo era muy pequeño y no recuerdo muy bien, además, no me dejaron entrar, normal, no era bueno que una criatura viera semejante espectáculo ¿no le parece? Pero, cuando empecé a llevar el café, un día, al preparar unas pipas para el vino, el olor del polvo de azufre que se usa para eso, me recordó aquel otro que me llegó desde la puerta.

El juez encontró muchos libros, muchos más de los que ya tenía apilados la familia del farmacéutico y bastante más viejos y raros. Entre ellos, encontró un cuaderno con las tapas negras, un “diario” lo llamó. Nadie sabe qué ponía en ese librito de cuartillas amarillentas, el juez se lo llevó para su casa, para “investigar posibles causas del suceso”, decía. El caso es que, a los pocos meses de llevárselo de casa del señor Román, los hijos tuvieron que internarlo en un psiquiátrico. Dicen que se pasaba las horas muertas hablando con alguien o con algo que sólo él podía ver, y que hablaba como en latín, pero no en el latín de la misa, ¿comprende? Nunca volvió a hablar en cristiano y la familia le cogió miedo, porque miraba como a través de uno, a ese alguien o algo con lo que hablaba.





Desde entonces, ni los ladrones han entrado en la casa, dicen algunos que el mismo diablo ronda entre esas paredes. Por eso a usted le miran así en el pueblo y nadie irá a esa escuela que quiere usted montar, no en esa casa maldita, no, señor.


miércoles, 30 de octubre de 2013

NO-POEMA DE INSOMNIO



tac-tic-tac-tic-tac...

no me deja de sonar el reloj. anuncia que es inútil el grito cada mañana.

...tic-tac-tic-tac-tic...

rompo las rimas. la rima-ma-marca el ritmo. el ritmo es la muerte. inútil como el grito de cada mañana. como si mañana existiera.

...tac-tic-tac-tic-tac...

no me deja dormir el reloj. marca el tiempo. como si no supiera que queda poco.

como si no doliera cada hora. cada hora acerca la muerte.

al fondo. cada vez más cerca.

...tic-tac-tic-tac-tic...

cada tictac acerca el momento. el momento se fabrica de segundos. minutos. pero primero el segundo. cada segundo acerca el instante. el infinito no es más que una invención de los matemáticos y los poetas. el infinito no existe más que en la mente de los hombres y de las mujeres. por supuesto. elinfinitonoexiste. elinfinitosonlospadres.

...tac-tic-tac-tic-tac...

la eternidad entera cabe en un orgasmo. o en una buena cagada. cago hebras de tiempo. las tiro de la cadena y no sirven más que para nido de moscas.

me suena el reloj al ritmo del corazón. por qué no he muerto aún. me pregunto. la respuesta. el reloj me sigue sonando. inexorable su paso el tiempo se acerca a este nido de insomnio. dormirmorirdormirtalvezsoñar.

...tic-tac-tic-tac-tic.



...

viernes, 27 de septiembre de 2013

ROCK DURO



acaricio el vacío con manos muertas

y en mi oración hay un hueco amarillo

de niños que van buscando sus tumbas.



"te quiero antes del frío,

en la mirada de la luna."



huele a las botellas rotas, al rock

que grita palabras de amor al aire

rancio de la ciudad en esta noche

que no se acaba nunca.

el rock es chupa de cuero y navajas

que cortan rodajas de luna llena.



"te quiero antes del frío,

en la mirada de la luna."



se acabó el dinero de las tarjetas

queda un sudor de olvido y rock

y un miedo incomprensible

en mis manos vacías,

llenas de esta música primitiva

que no permite la cordura



"te quiero antes del frío,

en la mirada de la luna helada."

le decía al oído

aquella noche que reventó el mundo

en acordes de rock.

el rock es destrucción

y es niños que van buscando sus tumbas

y dejan los cadáveres más bellos.


viernes, 14 de junio de 2013

FANTASMA

Saludos, mortales:
Hace largo tiempo que no pongo nada aquí. Hoy quiero hacer un experimento, voy a tratar de escribir un cuento "a vuelapluma". Abro con una frase de un cuento de Kawabata, titulado "Sin palabras" y, a partir de esa frase, empezaré a hilar el relato.
Espero vuestros comentarios.

El que habla a un fantasma queda paralizado. Embrujado.
(Yasunari Kawabata)

 
Llevaba unos días sin dormir bien. Cada vez que cerraba los ojos, sentía una presencia al lado de su cama, una presencia que lo inquietaba y le obligaba a encender la luz de la mesita de noche para comprobar que en el cuarto sólo respiraba él. 

Apagó la luz. "Qué tonto" -pensó- "mira que asustarme así, a mi edad". Sin embargo, al cabo de apenas cinco minutos, volvió a despertar con un alarido helado en la garganta. Encendió la luz y allí estaba. 
El fantasma le pidió que no se asustara, que no iba a hacele daño, sólo quería sentirse acompañada durante la noche. Le contó que era por las noches cuando los espectros se sienten más solos, cuando todo lo vivo descansa.

-Pero -comenzó a decir- ¿eres un fantasma real?

-Todo lo real que tu mente me deje ser. Si crees que sólo soy una alucinación, o un sueño, eso mismo seré. Pero, si crees que realmente soy un espectro, entonces, seré un espectro.

-Es decir, ¿que depende de mí el que existas o no?

-Exactamente.

-Entonces... no sé, verás, siempre he sido un racionalista empírico, nunca creí en fantasmas, ni en duendes, ni hadas... bueno, creo que me comprendes.

-Sí, claro, a mí me pasaba igual cuando estaba viva. ¿Y bien?

-¿Y bien? ¿qué?

-¿Qué vas hacer de mí?

-¿Sabes una cosa? Me has caído bien, no das miedo.

-¿Por qué habría de darlo?

-No sé, cuando era niño, me asustaban los fantasmas. No es que viera ninguno, me asustaba la posibilidad de su, de vuestra existencia.

-Te aseguro, que no tienes que temer. Por cierto, creo haber entendido que aceptas mi existencia como fantasma. ¿Sabes qué les pasa a los mortales que hablan con un fantasma?

En aquel momento, el joven cayó en un silencio del que no volvió a salir nunca más.

martes, 21 de mayo de 2013

NADA


“sufrir y no vencerse en el sollozo”
    (Miguel Hernández)

en esta nada no queda sitio
para nada
en esta nada que obedece
no queda nadie
para gritar que ya basta

en este miedo
no queda más valor
que el otorgado por el mercado

en esta mierda
no quedan más cojones
que seguir tragando

en esta nada de domingo
no me queda nada
salvo el goteo monótono
de los grifos
que ahuyenta los sueños

no me hagas caso amor
hoy me siento impotente
y la desgana frente al televisor
me ha ganado las horas


jueves, 9 de mayo de 2013

HOY ES DOMINGO




Es domingo por la mañana, la habitación está oscura y la casa en silencio. Supongo que Papá y Mamá duermen todavía. Doy media vuelta en la cama y me hago un ovillo. No tengo sueño, pero me gusta remolonear bajo las mantas hasta que viene Mamá a despertarme.
            Creo que me he quedado dormido. Cerré los ojos hace un momento y el brazo más largo de Mickey Mouse ha dado una vuelta entera; ahora, con una postura de contorsionista, marca las doce menos cuarto. ¡Qué raro!, hace ya rato que tendría que haber entrado Mamá a despertarme… bueno, mejor, así puedo dormir un poco más. Es curioso, no tengo nada de sueño pero estoy muy cansado.

            Cuando vuelvo a abrir los ojos, los brazos del ratón Mickey señalan las dos. Pero, si no he podido dormir tantísimo. Es como si alguien hubiera adelantado el reloj. ¿Por qué no se oye ningún ruido en la casa? A lo mejor les ha pasado algo a Papá y Mamá, debería levantarme y acercarme a su habitación. Empiezo a estar asustado, en serio.

            Debería ir a su habitación a ver si les ha pasado algo. Me pongo las zapatillas, dos Plutos gemelos sonríen desde el suelo. Abro la puerta de mi cuarto pero, cuando me da la luz que entra por las ventanas del salón, me siento raro, como cuando tengo la gripe. Me quedo acurrucado en la penumbra de mi habitación. Llamo en voz alta. Silencio. Llegan ruidos de la calle, coches que pasan, gente que va a alguna parte.

La luz del salón ha disminuido. Ya no estoy tan cansado, puedo permanecer de pie, doy un paso, luego otro… La puerta de la habitación de Papá y Mamá se hace más grande. Tengo mi mano en el picaporte, lo aprieto con tanta fuerza que me duelen los nudillos. Empiezo a asustarme, tengo miedo porque sé lo que voy a encontrar tras la puerta.
Papá y Mamá atados a la cama, con las gargantas cortadas. La sangre ha empapado las sábanas, el colchón… gotea hasta el suelo con ese ruidito como de lluvia contra el cristal: “plic, plic, plic…”
            No quiero verlo, cierro los ojos pero la imagen está dentro de mi cabeza. Estoy muy asustado, tengo mucho miedo porque sé que yo he hecho “eso”.

lunes, 22 de abril de 2013

DE REYES Y PRINCESAS


No me sorprende este dolor de incensario
esta noche en que los demonios
    arrasan las murallas.

No me sorprende esta garra que crece
en medio de la feria furiosa del desencanto.
Los leones duermen a la sombra de los cajeros
bajo los agujeros de sus mantas.

Duermen dementes de vino barato y son reyes
que han perdido los dientes en cien batallas,
que han perdido todas las batallas.
Roncan de vino mientras pisamos sus sueños.

No me sorprende este dolor de camas sucias en pensiones de mala suerte donde las princesas no permiten suspiros en sus labios de fresa cuarteados por el frío de la madrugada.
No suspiran las princesas, ni sienten ya los golpes, ni la irritación del plástico entre sus piernas.

50 y la cama, o en el coche, o donde tú quieras, cariño. Mercancía del Este en el escaparate de la plaza.

No me sorprende este dolor de incensario
esta noche en los altares
de colchones heridos.
Ni me sorprende ya tampoco esta garra
que anhela desgarrar murallas.

Escapar ¿a dónde? -dice agachada sobre el bidé- cariño, no hay salida.

Y habla con una voz fría de estepa. Y sé que es la princesa del poema aquel, pero no me quedo para saber si acaso un suspiro escapa de su desnudez aterida.

Los reyes recorren su dominio de podredumbre. Han perdido todas las batallas también hoy

y roncan el vino
bajo los agujeros de sus mantas
en medio de la indiferencia infinita
que llena la Gran Vía.


Y ríen las princesas toda su rabia, escupen  carcajadas a los rostros ciudadanos que no saben sostener la mirada.

viernes, 12 de abril de 2013

DECISIÓN


Imagen: fotograma de Farenheit 451

He decidido abrasarme los ojos
he decidido arrancarme las vísceras
y echarlas a los perros de la calle

He decidido desahuciar la pena
de mis entretelas

He decidido afilar los cuchillos de la casa
he decidido arrancar todas las puertas
he decidido el suicidio de las palabras
he decidido regoldar el caldo del cocido
en las jetas de los jerifaltes

He decidido que el surrealismo
es el único camino

He decidido automatizar la escritura
he decidido deshumanizar el arte
porque la humanidad no se merece el arte

He decidido cagarme en dios cada mañana
aunque se me mee encima cada noche

He decidido quemar las páginas de la biblia
he decidido quemar las páginas de la constitución
he decidido quemar las páginas del manifiesto comunista

He decidido matar las simpatías
y meterme en una cueva con Diógenes

He decidido que estoy hasta los cojones
de estar hasta los cojones

He decidido comprarme un coño para saber
cómo se siente en la entraña de enfrente

He decidido alquilar mi culo a jornada completa
para que acampen golondrinas

He decidido que no quiero más de este guiso indigerible
que se me atraganta traidoramente en el sitio de las lágrimas