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viernes, 9 de diciembre de 2011

DUDA RAZONABLE

Imagen: Fotograma de la película La novia cadáver, de Tim Burton.

- … ¿Hasta que la muerte os separe?

- Sí, quiero.

Desde ese día ha intentado matarme veinte veces. Empiezo a sospechar que ha dejado de quererme.

jueves, 24 de noviembre de 2011

DE GOTAS SUICIDAS

Imagen: "Reflejo nocturno". Autor: El Rey Peste.

Ven a comerte esta tristeza

de cifras voluptuosas hasta lo absurdo.

Ven a devorar esta desgana

de andar a solas por las ciudades

fumando el dióxido de los autobuses

que llegan a ninguna parte.

Ven a comerte estos “te quieros”

que se me pudren en la boca.

Porque no hay tiempo

y es urgente

borrar el reflejo de los escaparates

que anuncian cosas tan inútiles

como esta lluvia sobre el asfalto.

Ven a beber esta sangre

del manantial que abrió la cuchilla

desesperada de recuerdos,

de vísperas de nada.

Ven, pues, de una vez

y devora esta tristeza

de gotas suicidas.

viernes, 11 de noviembre de 2011

DE DIENTES Y OTROS ÓRGANOS VITALES.



Saludos, mortales:

Tengo el gusto de reproducir en este blog unas greguerías de mi autoría, en homenaje al Maestro Ramón "Porantonomasia":


-Hay recuerdos que se obstinan en permanecer entre los pliegues del cerebro como esas hebras de carne que se pudren entre los dientes.

-Hay voces que recuerdan esa dentera de cuando la maestra arañaba la pizarra en las tardes de monotonía tras los cristales.

-Querida: tu recuerdo es como este dolor de espalda; siempre aparece en el momento más inoportuno.

-Me gusta cómo recoges del suelo tu caída de ojos.

-Mientras me pongo los ojos cada mañana, el tipo del espejo me devuelve una sonrisa burlona.

-La humedad del techo hoy se parece a Julio César.

-La sombra de ojos aumenta un 25% su expresión de asombro.

-Al salir de la ducha se sentía fresca como un kilogramo de sardinas.

-Dijo dios: fiat lux, y el hombre inventó las sombras chinescas.

-El sol declinaba: “sol, solem, solis, soli, sole, soles, solium, solibus.”

-Los zapatos son ataúdes para los pies.

domingo, 30 de octubre de 2011

VEO, VEO

Imagen: Friendly Persuassion. Rafal Oblinski.

Veo, veo… ya no veo nada.

Se fue la pasión de las palabras y el juego se me antoja torturante. Será, digo yo, que he perdido los pasos por la llanura sin caminos (ya sabéis, caminante, etcétera).

Miro (y son los mismos ojos que me abrieron el mundo) pero ya no veo nada. No es tristeza, al cabo sé que todo se termina secando bajo capas de olvido.

Desapareció la ilusión como desaparecerá el amor. No me engaño, en el fondo siempre supe (aunque me esté mal el decirlo) que esto iba a pasar. No es tristeza, es un rencor hacia mis sentidos que me nublan esa otra mirada.

Veo, veo… ya no veo nada.

Y tampoco es rencor, es ese algo que se queda pegado a los zapatos como una mierda, o como el alquitrán y esas incontadas sustancias que se aferran a los pulmones.

Será (digo yo, aunque me esté mal el decirlo) que se me ha muerto el ansia por las metáforas. Que no le encuentro sentido a seguir caminando por las nubes.

Veo, veo, etcétera.

Poema aparecido en el número 2 de la revista digital DESEO, marzo 2007.

viernes, 21 de octubre de 2011

EL VIAJERO

Imagen: El ángel caído. Extraída del blog: Otoño sangriento


LUCIFER: Portador de la luz, conocimiento, el aire, lucero del alba, el Este.”

(En Antón La Vey, La Biblia satánica)

El diablo descansa en lo alto de la pirámide que forman las cartas del Tarot. En la base, la Rueda de la Fortuna derriba a un rey y alza a un mendigo.

La gitana señala un naipe mugriento mientras habla sobre una maldición ancestral y una caída al pozo del dolor. En algún momento, la luz del quinqué tiembla sobre la mesa y un reflejo extraño pasa inadvertido en la bola de cristal. La hechicera levanta la vista de los arcanos para mirar al extranjero.

Advierte cierta tristeza en sus ojos duros.

- Veo desgracia en las cartas. Ten cuidado, el orgullo será tu perdición.

El viajero habla entonces por primera vez desde que entrara en la choza seguido de un aire gélido. En su voz se advierte la misma tristeza que llena sus ojos.

- Llegas tarde, bruja. Ya he oído el trueno que abrió el abismo; el Dios vengador robó hace tiempo los colores de mis plumas. Ya devoraron las sombras la luz de mi nombre.

Habla con un tono que le recuerda las historias que contaban los viejos cíngaros sobre tiempos remotos.

“¿Por qué sólo veo su pasado en los signos del futuro?”. Un vértigo de aristas rotas se apodera de la anciana y la obliga a cerrar los ojos un instante. Cuando los vuelve a abrir, no queda más que un vapor helado en el lugar que ocupó el viajero. Oye un ruido, como el batir de un par de alas en la noche sin astros.

Sentada en la penumbra siente un frío que le hiela el alma; se acerca al hogar y añade un poco de leña. Mientras contempla las llamas, una figura se desvanece en la bola de cristal.

Amanece en tonos de sangre, una figura desaparece entre los últimos jirones de niebla.

Fuera de la choza, el viento del Levante parece llorar entre las copas de los árboles.

miércoles, 12 de octubre de 2011

VIRGEN DE LOS FRACASOS

Imagen: Estación de Metro de Chamberí, Madrid. Antes de su restauración.


Amanece una luminiscencia opalescente,

bajo mi sombrero desdichado

adivino un reflejo

en la superficie esmerilada

de ciertos ventanales donde se muestra

la virgen de los fracasos.

Intento una palabra bajo el sueño de plata

y mi locura (harta de ser y no estar)

balbucea una letra

vencida bajo el calabobos.

Amanece una opalescencia luminiscente

con las comisuras descosidas

de intentar decir el poema

que nadie entiende,

que nadie canta,

que todo está silente

y sucio y triste y frío.

Amanece el asfalto

con resaca de estrellas,

los semáforos regulan el pulso

de pasos que no saben el norte,

que se pierden en pasillos

que llevan a ninguna parte.

Amanezco con una resaca en los labios,

he perdido mi desdichado sombrero

y los zapatos con la boca descosida

para decir el poema

que la virgen del fracaso

quiere que nadie entienda

y todo permanece envuelto

en una luminiscencia

sucia y fría y triste.





jueves, 22 de septiembre de 2011

OTOÑO EN UN BAR DEL CENTRO

Imagen: Otoño. Autor: El Rey Peste.


Hay un poema en las nubes que nadie mira. Avanzo como en los días de la fe en los versos, pero sucede que me pesa el vacío de los bolsillos.

En el bar de abajo el otoño pide café con leche y dos porras. Tiene telarañas en la voz. Algo me hace mirar afuera. Han salido algunos abrigos desde la naftalina del verano; la calle se llena de ese olor a ropa deformada.

El tío de la televisión dice que son las nueve y media (en Canarias, una hora menos, y buen tiempo). Llueve, llueve mucho esta mañana. Las gotas se manifiestan en pequeños torrentes calle abajo o se concentran en charcos reivindicando un lugar entre la prisa.

¿Qué se debe? La camarera mira con gesto vacío, hace un cálculo rápido, dos sesenta. Repaso las monedas de mi bolsillo escuálido, pido otro café, largo, por favor. Y caliente, muy caliente.

El humo del cigarrillo entra sin permiso en mi ojo y me hace lagrimar, sumerjo la cucharilla en un vaso largo de pena.

El otoño ha salido; luego, por la tarde, pisaré el suicidio de las hojas donde se pudre el poema que nadie mira.