
Polvo serán, mas polvo enamorado
(Francisco de Quevedo).
Y se irán mis huesos
riéndose con la risa de mi calavera
hasta el polvo último.
Y los polvos echados
serán pasto de tu memoria
cuando los gusanos devoren
la carroña
de mi máscara.
Y todo lo que toqué
(tu risa, tu mirada, tus bragas)
conservará la huella de mi tacto
hasta el día último de tu aliento.
Y tu calavera vendrá a mi polvo
con esa sonrisa desnuda
que se nos pone al final.
4 comentarios:
Alguien parece que se arrepintió de lo que iba a decir... os conmino a dejar vuestro comentario y prometo, por los dioses de la noche, que no coartaré vuestra creatividad.
Felices pesadillas.
El Rey Peste.
Pulsión de vida. Pulsión de muerte. La muerte salva a la vida. La vida salva a la muerte. Nuestro instinto de supervivencia se catapulta hacia otros cuerpos. Buscamos la inmortalidad traspasando las fronteras de la carne...Me ha encantado ;)
Un beRso, Rey Peste.
Mery.
(PD: No fuí yo quién borró sus huellas de este universo)
Hola:
Gracias, Mery por tu comentario.
Seguiremos en contacto por estas catacumbas o en algún espacio más luminoso.
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