
Alguien agrupa las horas
con paciencia de hombre viejo
alrededor de mi casa en ruinas;
miro las heridas en sus manos
y la sangre brota como un hormiguero.
Ya no oigo el murmullo de las aguas
entre las rocas sin nombre:
sólo se oyen las campanas
cerca lejos
tan cerca tan lejos.
¿Quién es aquel que agrupa las horas?
¿por qué viene llamándome por mi nombre?
¿por qué las heridas de sus manos
no me dejan oír el murmullo del agua?
Del libro Tras los muros del silencio. (Inédito).